viernes, 1 de noviembre de 2013

Buenos Aires, 2013 - Milongas, milongas y más milongas.

Buenos Aires, 2013

Milongas, milongas y más milongas.

Estuve en: Cachirulo, Gricel, Mi Club, Tía Lola, Garufa, Fruto Dulce, Boedo Tango, Salón El Pial, Salón Canning, De los Zucca, Porteño y Bailarín, La Ideal, Yira Yira, La Viruta, Del Morán . En algunas de éstas, vale la pena repetir.
Al margen de esto, me queda la sensación de que, en general, la gente se estuviera reubicando en las milongas ya que aquellas que antes eran un furor ahora no lo son tanto mientras que en otras, pasa al revés. Como si los organizadores hubieran cambiado su ideal de milonga y en consecuencia la gente migrara. 
Entre los jóvenes, hay muchos bailarines que quieren ser profesionales, en mi opinión, demasiado rápido pero son pocos los milongueros... Me parece ver más a un "abrazo milonguero" que a milongueros. Y es curioso ver a bailarines extranjeros que se comportan como si fuesen milongueros porteños. Corren el riesgo de perder la identidad.
Por otra parte, hay buena onda en general en las milongas y eso es importante ya que suma a más y más gente.
Más allá de esta apreciación, hay algo que se está gestando. La batalla entre lo trucho y lo auténtico, lo escandalosamente comercial y la verdad, los que bailan con la mente o con superficialidad y quienes lo hacen honestamente.
La inspiración que da nuestra ciudad y nuestra gente merecen una genuina expresión de la danza del tango que los represente.